Comencé a seguirte, más y más allá, el gran camino eterno será nuestra guarida por siempre. Recordándonos, amándonos… Eres mi esencia de vida, mi llama eterna. En un mundo estúpido me encerré, pensando que no somos, pero cada vez que cierro los ojos y corro intentando alcanzarte, mi cuerpo te pide a gritos. Es el intenso calor, las gotas de sudor lo que nos encuentra en este mar de lágrimas verdes, en lo profundo de tus ojos logré ver mi reflejo. Adéntrate en mí, entiende mis silencios, ocupa tu espacio perdido entre el bosque y la espesa niebla. Tus canciones mi rompecabezas, las diferentes pronunciaciones no desatan nuestro nudo. Entre mareas y fuertes vientos, logré ver tu hermosa cabellera negra entre tu piel pálida del frío invernal, aquel próximo a arribar.
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