Acomplejado en la noche sentí algo muy fuerte... Ya no podía llorar, no podía sentir. Tanto odio y tanto amor, al mismo nivel. Todo era nulo, neutro. No había grises, ni blancos, ni negros. Disperso en soledad me sentí, vacío pero casi lleno.
Me prometí olvidar el frío y ser más yo. Ser quien debiera ser. Expresar lo más profundo de mí, sin evadir ni distorsionar cualquier verdad. Desprotegido pero aliviado. Prometiendo seguir siendo puro y real.
Hoy las campanas no suenan, hoy los perros no ladran. El mañana siempre es hoy y cada paso, mi marca.
Mis ojos despacio cierro, la calma se apodera de mi, los sueños son recuerdos del pasado e imaginaciones del futuro.
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