Siento en sueño que mi cabeza estalla, un rayo de luz que aparece por mi ventana pega sobre mi rostro, obliga a despertarme, son las 5 de la mañana, era cierto, mi cabeza estalla, no recuerdo lo que pasó ayer, me siento sobre la cama, me pongo las pantuflas, agarro mi bastón y me levanto. Paso por el baño y hago mis necesidades, todo el cuerpo me duele, me siento enfermo, todavía sigo sin recordar. Llego a la cocina y me sirvo un vaso de leche, siempre sirve para estos momentos, la resaca me saca de lugar, pero... ¿Qué pasó anoche? Imposible es acordarme, y este bastón que ya no apoya, las pantuflas descocidas y mis manos que no paran de temblar. Vasos por todos lados, es lo que veo, muchos platos por lavar y la mujer que a mi lado acostada estaba, no la recuerdo, patas de gallo, callos en los pies, no tengo idea, pero también tiene un bastón y también parece dolerle la cabeza y puedo ver que el sol también le molesta. Se despierta, me mira y me extiende una sonrisa, pone su mano sobre la mía y con fuerza se sienta sobre la cama, un tatuaje bajo su remera se veía. Cada vez entiendo menos, la miro fijamente y pregunta que tiene, le explico que nada, que lo único que recordaba era que ayer tenía 20 y hoy... 93.......

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